José María Bocanegra

Nacimiento:

25 de mayo de 1787 en Calvillo, Aguascalientes.

Fallecimiento:

23 de julio de 1862 en Ciudad de México, México.

Ocupación:

Abogado, político, economista, escritor e historiador que, con el tiempo, Ha encabezado los tres poderes de la Unión: Ejecutivo, Legislativo y Judicial.

José María de los Dolores Francisco Germán del Espíritu Santo Bocanegra y Villalpando

El hombre que llegó a encabezar los tres poderes de la Unión

José María de los Dolores Francisco Germán del Espíritu Santo Bocanegra y Villalpando —conocido simplemente como José María Bocanegra— nació el 25 de mayo de 1787 en la hacienda La Labor de la Troje, en lo que hoy es el municipio de Calvillo, Aguascalientes. Su origen en una próspera hacienda marcó el inicio de la vida de un personaje singular: un abogado, político, economista, escritor e historiador que, con el tiempo, se convertiría en el único mexicano que ha encabezado los tres poderes de la Unión: Ejecutivo, Legislativo y Judicial.

Primeros años y formación

Hijo mayor de Félix Bocanegra y Manuela Villalpando, creció junto a sus hermanos Ramón, María Guadalupe y Francisca. Su niñez transcurrió entre Aguascalientes y Guadalajara. Desde joven mostró vocación por las letras y el estudio, lo que lo llevó a matricularse primero en la Universidad de Guadalajara (1807) y, posteriormente, trasladarse a la Ciudad de México.

Ingresó al Colegio de San Ildefonso, sede de la Real y Pontificia Universidad de México —antecesora de la UNAM—, donde se formó como abogado y, además, adquirió conocimientos en economía e historia, áreas que más tarde nutrirían su obra intelectual.

De la Nueva España a la Independencia

En los últimos años del virreinato, Bocanegra trabajó como funcionario de la Real Audiencia y fue miembro honorario del Colegio de Abogados.

Con empatía hacia el proyecto independentista, se adhirió al Plan de Iguala y, ya consumada la independencia, fue elegido en enero de 1822 diputado del Primer Congreso Constituyente, donde participó en la elaboración de la Constitución de 1824. Aunque inicialmente apoyó el ascenso de Agustín de Iturbide, no dudó en criticar los excesos del emperador cuando estos aparecieron.

Construcción del nuevo Estado mexicano

Durante el gobierno de Guadalupe Victoria, Bocanegra ocupó distintos cargos: Ministro de la Suprema Corte, diputado y, por primera vez, ministro de Hacienda, puesto que ejerció sin tener estudios formales en la materia, pero con sorprendente habilidad administrativa.

Demostró talento conciliador al resolver tensiones entre su antecesor, Lorenzo de Zavala, y diversos acreedores, lo que permitió al país obtener un crédito de más de dos millones de pesos para enfrentar deudas generadas por la expedición reconquistadora del general Barradas.

También fue un brillante defensor del federalismo, miembro de la logia masónica yorkina y cercano al grupo político zacatecano de orientación liberal.

De manera reiterada, Bocanegra alternó los cargos de Secretario de Hacienda y Secretario de Relaciones Interiores y Exteriores durante los gobiernos de Victoria, Gómez Farías, Bustamante, Santa Anna, Nicolás Bravo y Canalizo. En sus memorias financieras destacó problemas crónicos como:

•La mala administración aduanal,

•El excesivo gasto militar,

•El incumplimiento de los estados en sus aportaciones.

•Y la necesidad de emprender reformas fiscales profundas.

Presidente interino por siete días (1829)

Su nombre pasó a la historia por un breve, pero turbulento episodio. El 17 de diciembre de 1829, en medio del levantamiento del vicepresidente Anastasio Bustamante contra el presidente Vicente Guerrero, el Congreso autorizó a Guerrero a dejar el poder para encabezar al ejército leal.

La presidencia quedó entonces en manos de José María Bocanegra, por designación del Legislativo.

Su administración fue breve: duró solo seis días.

La noche del 22 de diciembre, la guarnición de la Ciudad de México se rebeló a favor de Bustamante y rodeó Palacio Nacional, ya que Bustamante lanzó el plan de Jalapa con el que desconocía al gobierno actual. Tras un intercambio de disparos y granadas, Bocanegra reconoció que la resistencia era insostenible. Ordenó enarbolar la bandera blanca y abrió las puertas del Palacio.

De inmediato se reunió el Consejo de Gobierno, que nombró como jefe del Ejecutivo a un triunvirato formado por:

•Pedro Vélez, presidente de la Suprema Corte;

•Luis Quintanar;

•Lucas Alamán.

Bocanegra presentó su renuncia y se retiró temporalmente de la política.

El intelectual y el magistrado

A pesar de su breve presidencia, Bocanegra continuó contribuyendo al país. Fue presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación entre 1839 y 1841, y ocupó nuevamente puestos clave en los poderes Ejecutivo y Judicial.

Finalmente, cansado de la inestabilidad política del México del siglo XIX, en 1844 decidió retirarse de la vida pública para dedicarse a su verdadera pasión: la escritura.

Su legado histórico quedó plasmado en una obra monumental y hoy clásica:

"Memorias para la historia de México independiente, 1822-1846", un testimonio imprescindible para comprender los primeros años de la nación independiente.

Muerte y legado

José María Bocanegra falleció el 23 de julio de 1862, a los 75 años, en su casa ubicada en la esquina de Isabel la Católica y Tacuba, en la Ciudad de México. Sus restos descansan en el templo parroquial de San Ángel.

Un detalle curioso y poco mencionado: su sobrino Francisco González Bocanegra, autor del Himno Nacional Mexicano, murió un año antes que él, mientras se ocultaba en la casa del propio José María.

Una figura única en la historia de México

Bocanegra no fue un caudillo ni un político ambicioso. Fue, ante todo, un jurista prudente, un funcionario impecable y un intelectual honesto. A pesar de no buscar el poder, terminó ocupando —de forma insólita— la titularidad de los tres poderes de la Unión.