Breve Historia de Aguascalientes

Primeros Pobladores

En el territorio del actual estado de Aguascalientes se ha encontrado evidencia de presencia humana desde hace unos 12,000 años aproximadamente. Estos primeros grupos eran nómadas o seminómadas, habitaban cuevas o abrigos rocosos y dependían de los recursos naturales a su alcance. Eran cazadores y recolectores que aprovechaban árboles como el pino, acacia y abeto; se nutrían con agave, nopal, frutos, bayas, raíces y semillas; se alumbraban con mezquite u ocotillo y fabricaban utensilios domésticos con fibras vegetales.

Época Prehispánica

En Aguascalientes se dio el florecimiento de varios núcleos urbanos durante el periodo Clásico tardío (650-900 d.C), esta fue una época de abundante lluvia, lo que permitió la práctica de la agricultura. Sin embargo, una extensa sequía entre los años de 1000 a 1200 d.C. provocó que los pueblos sedentarios abandonaran este territorio, el cual fue repoblado tiempo después por nuevos grupos seminómadas que habitaron la tierra hasta las primeras intervenciones españolas en 1540.

De este periodo, los principales vestigios arqueológicos se han encontrado en la reserva de "El Ocote", estos consisten en cerámica, entierros humanos, pictograbados y residuos de alimentos. En la cima del Cerro Los Tecuanes, formación rocosa de origen volcánico, hay dos basamentos; sobre sus laderas, terrazas con cimentaciones y, al pie, restos de muros de bajareque decorados con "pinturas rupestres".

La Conquista y el Periodo Novohispano

Para el momento de la conquista, el valle de Aguascalientes estaba habitado por diversas etnias que conocemos como "Chichimecas", algunas de estas eran los Caxcanes, Guachichiles, Zacatecos, Guamares y Tecuexes. Especialistas han calculado que para 1546, esta región estaba escasamente poblada por unos 8,500 individuos, en comparación con otras zonas similares como Lagos (Jalisco), que tenía una población de 20,000 habitantes, o Nochistlán (Zacatecas) que tenía unos 50,000 pobladores para la época.

Las primeras incursiones españolas a la parte centro y sur de la "Gran Chichimeca" comenzaron en 1540 de forma lenta y gradual, es hacia 1546, con el descubrimiento de las minas de plata en el Cerro de la Bufa (Zacatecas), que la colonización se agiliza. En veinte años se fundaron mesones, misiones, villas y presidios, esto a lo largo del Camino de la Plata, ruta trazada por los españoles con el fin de transportar los valiosos metales desde las minas hasta la capital de la Nueva España.

Por casi 400 años, el Camino de la Plata conectó a la actual Ciudad de México con el pueblo de Santa Fe en Nuevo México, hoy territorio de los Estados Unidos de América, teniendo una extensión total de 2,560 kilómetros. La respuesta indígena al avance español fue inmediata con el levantamiento de varios grupos de la región, misma que fue sofocada por el virrey Antonio de Mendoza y Pacheco en la llamada Guerra del Mixtón (1540-1541)

Sin embargo el conflicto con lo pueblos originarios seguiría en pie con el ataque recurrente a caravanas y poblados por parte de grupos como Huachichiles y Guamares, dando así a las llamadas "Guerras Chichimecas", esto generó alianzas españolas con otros pueblos como aquellos de filiación mexica como tlaxcaltecas, otomíes, tarascas y caxcanes bajo el mando del capitán Francisco de Ibarra, con el fin de hacer frente a la complicada situación en el bajío y norte del territorio Novohispano.

La Guerra Chichimeca se extendió durante mucho tiempo y no se pudo resolver únicamente por las armas, sino mediante la diplomacia y la persuasión, esto gracias al apoyo de los frailes y el rápido avance de la evangelización de los pueblos originarios. Hacia 1590, el virrey Luis de Velasco nombró a Miguel Caldera como cabeza de la nueva estrategia de paz con los pueblos guerreros, proceso difícil y de larga duración, pero que al final pudo conseguir una paz relativa, dando inicio a la creación de nuevas villas y la llegada de más colonos a la región.

Fundación de la Villa de la Asunción

La prueba de su fundación la tenemos en la cédula real firmada en nombre del rey don Felipe II por el presidente de la Audiencia de la Nueva Galicia, licenciado don Gerónimo de Orozco, fechada en Guadalajara el 22 de octubre de 1575. Merced a este escrito nos llegaron los nombres de los fundadores: Juan de Montoro, Jerónimo de la Cueva, Alonso de Alarcón y entre ellos, otras personas que solicitaron permiso.

Como era costumbre en este tipo de fundaciones, se procedió primero al trazo de la villa. Fueron 12 vecinos españoles entre quienes se repartieron solares para casas y suertes de huertas, estancias y caballerías, dejando parcelas libres para futuros repartimientos. Para dar por terminada la ceremonia, los nuevos vecinos eligieron a las autoridades de la nueva población: dos alcaldes, cuatro regidores y un síndico procurador, quedando constituido el Consejo o Cabildo que a partir de ese momento tuvo la responsabilidad de los asuntos de la villa.

Los primeros años de existencia para toda nueva fundación eran difíciles y en Aguascalientes no fue la excepción. Se construyeron algunas casas y se abrieron tierras de labor, pero las nuevas ciudades padecieron el mismo nomadismo de sus antiguos pobladores. Los constantes ataques chichimecas a la villa y las epidemias como la de viruela en 1564, fomentaron la continua movilidad y la devastadora mortandad. Durante la Guerra Chichimeca, gran parte de la población originaria fue exterminada y los sobrevivientes tuvieron que emigrar más al norte. Un cronista de la época calculaba que tan sólo en Teocaltiche habían muerto 800 de los 1000 “hombres de guerra” con que contaba el pueblo.

En 1576 hubo un nuevo azote epidémico que mató a muchos indios pacíficos que servían en las estancias; por tanto, las villas se fundaron con algunos vecinos españoles y con indios otomíes y tlaxcaltecas, traídos desde el Altiplano central o regiones aledañas. Para 1585, la villa recibió habitantes de Lagos de Moreno (Jalisco) y a principios del siglo XVII indígenas tlaxcaltecas fundaron el poblado de San Marcos, siendo el lugar que hoy ocupa el barrio que mantiene su mismo nombre.

Aunque durante sus primeros años la villa de Aguascalientes tuvo un carácter defensivo, con el paso del tiempo se convirtió en una pequeña y próspera colonia agrícola. En 1601 la Villa fue nombrada cabecera de parroquia y poco después en capital de una nueva alcaldía mayor. Con ello se pusieron los cimientos para la posterior existencia de Aguascalientes como entidad política.

El Palacio de Gobierno fue, y sigue siendo, el edificio más significativo de la plaza. Su historia se remonta a 1665, cuando el párroco D. Pedro Rincón de Ortega adquirió el solar, y en ese mismo año se comenzó a construir lo que sería una suntuosa mansión, propiedad del Marqués Rincón Gallardo de España.

Otros espacios importantes de la plaza fueron la capilla que más tarde se convertiría en La Catedral, la fuente que surtía de agua a la población; la horca y picota, símbolos del poder del soberano; así como una cruz de humilladero.

Las grandes haciendas de la región empezaron a formarse a fines del siglo XVI y principios del XVII, con las mercedes otorgadas en nombre del rey para compensar los servicios prestados por los capitanes de la guerra contra los chichimecas. A causa de diversos abusos, como el tráfico ilegal de las mercedes, la compra de títulos y el uso de prestanombres, las tierras se acumularon en pocas manos y favorecieron la posterior formación de latifundios.

Aguascalientes en la Independencia de México

El intendente de Zacatecas, Miguel Rivera de Bernárdez, Conde de Santiago de la Laguna, ordenó la defensa de la villa de Aguascalientes cuando recibió noticia de la rebelión en Guanajuato, encabezada por el cura Miguel Hidalgo. Españoles vecinos de la villa se refugiaron en Zacatecas y San Luis Potosí. En menos de tres semanas, el ocho de octubre, la villa fue tomada por el jefe insurgente Rafael Iriarte, militar del ejército español quien se alía con los insurgentes. Iriarte contaba con apoyo de personajes ilustrados como José María Cos, teólogo y persona de gran relevancia en la intendencia de Zacatecas.

En 1811, llega a Aguascalientes Félix María Calleja, con el fin de imponer las reformas Borbónicas y la Ordenanza de Intendentes, además de ser el responsable de eliminar la insurrección liderada por Miguel Hidalgo, Ignacio Allende y José María Morelos y Pavón.

Ese mismo año de 1811, sucede en el vecino estado de Jalisco el encuentro de ambas facciones en la Batalla del Puente de Calderón, la cual resulta en una brutal derrota para el ejercito insurgente por el cual, una vez resguardados en la Hacienda de San Blás de Pabellón, en el actual municipio aguascalentense de Rincón de Romos, Miguel Hidalgo perdería el liderazgo de la rebelión.

Consumada la independencia de México, Aguascalientes tuvo varios rangos, partido de Zacatecas, provincia de Jalisco, departamento y sólo a mediados de siglo XIX se le reconoce el grado de estado soberano que se ratifica en la Constitución de 1857.

Aguascalientes se convierte en estado soberano

Durante la guerra de intervención militar norteamericana, el presidente Valentín Gómez Farías, ilustre zacatecano, optó por restaurar la Constitución de 1824 y mandar emisarios a todos los estados para ordenar que, mientras se lograra contener la intervención estadounidense, la soberanía de la República Mexicana se depositaría en cada uno. Es así como Aguascalientes adopta por primera vez el estatus de estado soberano.

En 1835, durante la guerra civil entre los bandos Centralista y federalista, se da un suceso conocido como "La leyenda del beso", en la cual se dice que tras el levantamiento del estado de Zacatecas en contra del presidente António López de Santana, este en su camino a combatir dicha sublevación, llega a Aguascalientes, donde es recibido con alegría y un gran banquete, en el cual asistieron autoridades civiles, militares y religiosas, así como algunas damas de sociedad, entre las cuales se encontraba Doña María Luisa Fernández Villa, esposa de Don Pedro García Rojas, prominente hombre de la Villa de Aguascalientes, la leyenda dice que esta al aprovechar que en algun momento de la noche quedó a solas con el presidente, supo llevar la conversación para exponer la necesidad de Aguascalientes de ser un estado independiente, diciendo que ella sería capaz de cualquier cosa por lograr este fin, a lo que Santana con claro interés por la bella dama, le pide un beso y que si ella se lo da, el mismo se encargaría de cumplir el deseo de María Luisa y la villa. Así pues se da aquel beso, que sería un pacto para que Aguascalientes, una vez terminada la guerra, lograra el estatus de estado independiente.

Sin embargo la situación de Aguascalientes tras la visita de Santa Anna sería errático, y a principios de 1847, con el retorno del régimen federalista, el Congreso Nacional desconoció el carácter de entidad federativa de Aguascalientes y dispuso reincorporarla a Zacatecas en calidad de partido. El reclamo fue contundente de parte del general Mariano Paredes y Arrillaga. Tras el abandono de la plaza del general Manuel Arteaga, el gobierno federal envió al general Tomás Requena para negociar y los ciudadanos aceptaron pertenecer momentáneamente a Zacatecas; sin embargo, ante cualquier oportunidad el ayuntamiento solicitó al gobierno federal erigirse en estado independiente, pero dicha solicitud fue continuamente derogada.

En 1853, el federalismo fue derrotado y los centralistas pidieron el retorno de Antonio López de Santa Anna como jefe del ejecutivo. El 20 de febrero, Santa Anna retomó el poder y organizó el territorio nuevamente en departamentos. Aguascalientes adquirió esta calidad, con el mismo territorio señalado en las leyes de 1836 y 1838. Posteriormente, el 5 de febrero de 1857, al suscribirse la nueva Constitución, Aguascalientes se convirtió, ahora sí, en uno de los estados de la República.

El periodo Porfiriano

En el ámbito económico, el Porfiriato representó un periodo de auge para la entidad, al promoverse el paso del ferrocarril y localizar en la ciudad los talleres de servicio y reparación de la maquinaria y carros de Ferrocarriles Nacionales, así como la llegada de inversores extranjeros que traerían entre otros negocios, la Gran Fundición Central Mexicana y las primeras compañías de luz y servicios.

En el ámbito artístico y cultural, la ciudad es cuna y hogar de grandes personajes como Jesús F. Contreras, Saturnino Herrán y Manuel M. Ponce entre otros.

Sin embargo, Aguascalientes al igual que otros estados, vivía una situación política y social complicada, la mayor parte de la población se encontraba en situación de pobreza etrema y era analfabeta, el gobierno de Porfirio Díaz, que por más de 30 años ejerció el poder de manera arbitraria, fomentó la desigualdad social y concentró la riqueza del país en unas cuantas manos. Bajo el sistema de latifundios, las grandes haciendas echaron mano de modelos esclavistas donde se hicieron con la propiedad no solo de las tierras, si no de la vida de mujeres, niños y hombres que terminaban con deudas que se heredaban de padres a hijos, impidiendo que pudiesen abandonar a sus patrones. Estos sistemas, así como la falta de justicia laboral y la negativa de Díaz de dejar el poder, detonaría movimientos como la Huelga de mineros en Cananea, Sonora en 1906 y más tarde la Revolución Mexicana en 1910.

Aguascalientes durante la Revolución Mexicana

Debido a la ubicación geográfica de Aguascalientes al centro del país, su excelente comunicación por medio del ferrocarril, su relativa paz, así como al hecho de que no se encontraba marcadamente alineada a ninguna facción de la Revolución, fue elegida como sede de la Gran Convención de Jefes Militares con Mando de Fuerzas y Gobernantes de los Estados, mejor conocida como la "Soberana Convención Revolucionaria", convocada por el líder constitucionalista Venustiano Carranza, la cual se llevó acabo del día 10 de octubre al 09 de noviembre de 1914.

El emblemático Teatro Morelos fue sede de este evento, en el cual se discutió el futuro rumbo e la revolución, así como la designación de un presidente interino, siendo elegido para tal cargo a Eulalio Gutierrez.

Si bien la Convención se consideró un fracaso por causar una mayor división en las diferentes facciones, se considera también un punto de gran importancia en la historia política de México, al ser la primera vez que lideres de diferentes corrientes y visiones para el país se reunieron en relativa paz con un fin común. De esta convención saldrían futuros lideres y agrupaciones que darían forma al México post-revolucionario y varias de las ideas planteadas durante el mes discursos y debates se plasmarían en la futura constitución de 1917, la cual está vigente hasta el día de hoy.

El presente de Aguascalientes

Consumada la Revolución, Aguascalientes ha vivido periodos de una gran estabilidad social y económica. Con la llegada de la modernidad, la ciudad ha sido sido testiga del constante crecimiento, siendo al día de hoy un estado moderno con infraestructura suficiente para atraer empresas de la talla de NISSAN, Continental, Grupo Modelo y muchas más. Siendo también un importante destino turístico sobre todo durante la Feria Nacional de San Marcos y durante el Festival de Calaveras, celebraciones que muestran el profundo arraigo a las tradiciones, mientras mantenemos la vista clavada en la búsqueda continua de un mejor futuro para todas las personas.

Hoy Aguascalientes es un crisol multicultural, nutrido por la llegada de personas de todo el mundo que contribuyen día a día para hacer de esta ciudad siga siendo, La Tierra de la Gente Buena.

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