VICTIMIZACIÓN
Miércoles, 05 de Octubre de 2011
Sara Patricia Ramírez
En pasadas semanas el INEGI dio a conocer lo que llamó la ENVIPE 2011 que traducido, refiere a la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública, en la que, en realidad, se puntualizan datos sobre la victimización por los delitos más representativos del fuero común como: secuestro, robo, fraude, extorsión, lesiones y amenazas, ocurridos durante el 2010.
El diseño de la Encuesta se desarrolló de manera conjunta entre el INEGI y la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Crimen, y cabe señalar que la metodología permite generar información respecto de la situación que presentará la seguridad pública en lo que resta de 2011, aclarando que delitos como: el homicidio, la delincuencia organizada y el narcotráfico, no fueron captados en ella.
Así, como parte de sus resultados, se pusieron a disposición 42 tabulados los cuales se clasifican en los siguientes temas: 1) Nivel de victimización y delincuencia, 2) Denuncia del delito, 3) Características de las víctimas de delito, los delitos y los daños, 4) Percepción sobre la seguridad pública, 5) Desempeño institucional, y 6) Caracterización del delito en los hogares.
En donde se destacan datos como que el estado de Aguascalientes se erigió con el primer lugar con 36 mil 387 víctimas, muy por arriba de la media nacional que es de 23 mil 956, y con mil 561 víctimas más que Chihuahua, en donde se encuentra la ciudad más peligrosa del mundo: Ciudad Juárez. O el reconocimiento de que la Marina y el Ejército son las instancias que más confianza inspiran en la sociedad, y se denuncia curiosamente, que las autoridades en las que menos se confía son las de mayor cercanía ciudadana: la policía preventiva y la de tránsito.
Sin embargo, la divulgación de esta investigación ha ido más allá del propósito manifestado en el boletín de la Institución; y a decir de personas enteradas, expertas y académicas, esta encuesta expone todo un panorama devastador en lo económico, lo político y lo social.
Por ejemplo, Alfonso García Botello declaró en una entrevista que esto sólo puede hacer alusión a la descomposición de la sociedad, ya que lo que ocurre en el núcleo de ésta se verá impactado ineludiblemente en la familia.
Advirtiendo también, que la delincuencia que vive el país ha afectado en gran medida a los jóvenes. “En los países desarrollados, los niños y los jóvenes son una prioridad para el Estado; aquí, esa energía está siendo utilizada por la delincuencia organizada”.
Por lo que, habrá que ir más allá del conocimiento de cifras y estimular la construcción de ciudadanía y su participación; ya que aludiendo una vez más a la multicitada encuesta y, al mencionar la cifra negra que a nivel nacional asciende a 92 por ciento de los delitos cometidos, en los cuales no hubo denuncia o no se inició averiguación previa durante 2010, García Botello consideró que la ciudadanía necesita ser preparada para denunciar, y debe ser obligación institucional educarla en tal sentido, ya que mientras no haya quien regule los actos de sus gobernantes, el país no podrá avanzar en ningún ámbito, y estará destinado a vagar a la deriva por dos o tres generaciones más.