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Historia de la Finca
Historia de la Finca
Esta finca ubicada en la calle Juan de Montoro 220, conserva el estilo típico de Aguascalientes sin saber exactamente la fecha de su construcción, sin embargo, cuenta con una inscripción en un arco interno del primer patio que data de 1880, fecha en que quizá compró o remodeló el primer propietario de quien tenemos noticia, el señor Félix Guerrero; su construcción data del siglo XVIII, aunque a lo largo de los años ha sufrido una serie de modificaciones que se pueden observar físicamente hasta llegar a su estado actual. Fue hecho con el esquema de patio en el cual las dependencias se encuentran alrededor de él. La finca está constituida al frente por tres ventanas y un portón de madera de pino que a la entrada brinda un hermoso zaguán separado del primer patio por un cancel de hierro forjado. El patio, está integrado por tres arcos de tres puntos, dos ventanas y cinco puertas enmarcadas en cantera que fueron construidos en el siglo XIX y que dan accesos a las oficinas, además de un pasillo que se convierte en el paso a un segundo patio y planta alta, así como a la oficina principal. En el segundo patio eran ubicadas las dependencias de servicio, y actualmente también son depósitos de documentos; en el tercer patio se encuentra una habitación que anteriormente era la caballeriza y una escalera que da acceso a un piso superior donde inicialmente era el pajar, así como un horno antiguo de leña. El edificio está construido a base de matacán; las viguería de madera fueron retiradas y sustituidas por bóveda de cuña ya en el siglo XX, así como los pisos originales fueron reemplazados por mosaico de pasta en los interiores, y adoquín en las áreas exteriores. No se aprecia un estilo arquitectónico específico por las modificaciones, sin embargo, por la época de construcción corresponde al neoclásico, sus arcos, marcos y ventanas corresponden al eclecticismo mexicano.
Cuando falleció su dueño Félix Guerrero heredó la finca a su hermano José Laureano de Jesús Guerrero de 75 años, quien estaba dedicado a la agricultura y era vecino de San Jerónimo en el estado de Zacatecas y según consta en la escritura del 3 de diciembre de 1902 del notario público Alberto M. Dávalos. En ése entonces la casa estaba marcada con el número 6 y la calle era conocida como la segunda de Ojocaliente, manzana y demarcación segunda; la descripción de la casa estaba compuesta de zaguán, escritorio, sala, ocho piezas, cocinas, corredor, dos patios, pozo, excusado, corral, caballeriza y pajar. La finca fue construida en un área de 662 metros cuadrados, con 15.80 metros de frente por 41.90 metros de fondo; en dicho año la casa lindaba al norte con la propiedad de la señora Josefina Belaunzarán, al sur con la calle de su nombre, al oriente con Federico Palmer y al poniente con Dolores Fernández viuda de Díaz de León.
Muy seguramente porque el heredero no vivía en esta ciudad fue que no le interesó conservar la finca y ese mismo año se la vendió al comerciante francés Juan Comte de 36 años en la cantidad de 7 mil pesos.
La casa fue cambiando de propietarios durante algunos años, pues tal parece que compraban la finca como una inversión pues, al año siguiente, el dueño vendió la finca el 31 de julio de 1903 a la señora Adelaida Esteinou esposa de Manuel Pacheco, con los mismos linderos anteriores y a un precio de 6,875 pesos. Según consta en la escritura que hizo el notario público Alberto M. Dávalos
La señora Esteinou de Pacheco en común acuerdo de su esposo Manuel Pacheco ambos vecinos de Zacatecas vendieron la casa por mediación del señor Genaro E. Kimball, conservando sus mismas medidas y linderos al comerciante Ignacio Ortiz (50 años) a un precio de 4 mil pesos.
El señor Ignacio A. Ortiz fue Presidente Municipal y un comisionista muy laborioso y bien estimado, pero durante su gestión fue impopular ya que mereció el apodo de “Nacho Mordazas” (ver a Eduardo J. Correa) y fue –junto con Rafael Arellano Ruiz de Esparza- quien modificó la Plaza. El señor Ortiz vendió el 25 de marzo de 1914 a la señora María Juana Espinosa sin haber encontrado el documento de compra-venta que seguramente estará extraviado.
Cuando la casa era propiedad de la señora Espinosa el nombre de la calle cambió a la de Centenario en conmemoración a los cien años de realizada la Independencia Nacional y el número de la finca fue el 202. El 26 de junio de 1921 la casa nuevamente fue vendida al Licenciado Ernesto Córdova y a la señorita María Concepción Córdova en un precio de 7 mil pesos oro nacional, de los cuales recibieron 4 mil pesos en efectivo y el resto les fue completado con otra casa en la calle de Hospitalidad número 9, con un valor de 3 mil pesos, operación que se hizo ante el notario Manuel Ballesteros.
Posteriormente, estos señores la vendieron al señor Gustavo Elizalde el 21 de diciembre de 1921 que al morir pasó a ser propiedad de su esposa la señora Pomposa Medrano viuda de Elizalde y a su hijo Miguel. Durante este tiempo la casa fue rentada al señor Marcelino Llamas García quien tuvo una representación de dos compañías cerilleras muy importantes: La Central y La Imperial; al fallecer el señor Llamas su esposa María Guadalupe Alonso Rodríguez siguió al frente del negocio, conservando las dos funciones: la de casa de morada y establecimiento comercial.
El 8 de agosto de 1952 la señora Elizalde vendió en 8 mil pesos la casa al señor Anselmo López Arámbula; para entonces la calle nuevamente cambió el nombre por la de Juan de Montoro, en honor al fundador de la ciudad y estaba marcada con el número 40. Las colindancias eran: al norte con Pedro Shaadi y doctor Jesús Medellín Sánchez, al sur con calle de su ubicación; al oriente con Carmen Santoyo de Alvarado y al poniente con herederos de Ignacio Madrazo.
El 9 de julio de 1957 el señor Anselmo López Arámbula vendió la casa a la señora Delfina Castorena Acosta en un precio de 8 mil pesos y con las mismas colindancias anteriores. La señorita Castorena vivió allí por algunos años y posteriormente rentó la casa para que sirviera como oficinas de la Zona Militar. Años después fue alquilada a varias personas que a su vez la subarrendaban como casa de asistencia hasta que falleció la señorita Castorena Acosta y dejó en herencia la propiedad a sus sobrinos Francisco y Salvador Jesús Belaunzarán Castorena. La señora Trinidad González de Cosío Septién y Cordera viuda de Francisco, representada a su vez por su hijo y apoderado Francisco Belaunzarán González de Cosío vendieron a Salvador el su parte correspondiente el 29 de marzo de 1979, en la cantidad de 40 millones de pesos. La única modificación a las referencias fue que el número cambió al 220, mismo que conserva hasta la actualidad.
El señor Salvador Jesús Belaunzarán Castorena vendió la casa con el objeto de que sirviera para las instalaciones del Archivo del Municipio, el cual fue inaugurado como tal con motivo en las fiestas del aniversario de la ciudad el 22 de octubre de 1991, aunque legalmente perteneció al Ayuntamiento el 8 de mayo de 1992, fecha en que se firmaron las escrituras y que estuvo representado por la Presidenta Municipal María Alicia de la Rosa López y Lic. Alberto Gómez Velasco, en calidad de Secretario del Municipio.
Hasta la fecha (2009), la casa sigue perteneciendo al Municipio de Aguascalientes y sigue en funciones como Archivo Histórico del Archivo General Municipal donde se encuentra el área de consulta de los documentos históricos, hemeroteca, planoteca, una sección de gráficos e impresos y una biblioteca con libros especializados en la historia de Aguascalientes.
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